Las exigencias de nuestra hija han mejorado bastante desde el ejercicio de este fin de semana. Se mantienen algo, pero de modo muy leve.
Sin embargo, como te comenté, no para de tocarse, rascarse, moverse o hablar continuamente. Está en excitación constante.
Tampoco me mira a la cara cuando me habla, y puede repetir la misma frase o pregunta unas 8-10 veces seguidas, a pesar de haber recibido la respuesta.¿qué me indica esto?
Representé esa ansiedad, denominándola «síntomas», y no parece amainar.A mí, personalmente, todos estos síntomas me ponen muy nerviosa y me provocan deseos destructivos desmedidos.
También la sorprendo, a menudo, mordiendo algo, o apretándome fuerte la mano de manera repentina. ¿ se trata de agresividad contenida?
Te agradecería tu opinión y tu ayuda. Un abrazo fuerte

Hola Cristina,
con su rascarse tu hija te dice «mamá, mejor yo», quiere llevar tu eccema en tu lugar. Y ahí tu respuesta es «Yo por mi, y tú por ti».
En cuanto al resto de lo que describes, estáis las dos en una doble transferencia, en una misma intrincación donde hubo un perpetrador y su víctima, y las dos vivís el enfrentamiento «a muerte» que hubo entre los dos.
Aquí lo que conviene representar es el enfrentamiento entre vosotras dos, y saldrá el enfrentamiento del pasado.
Un gran abrazo