Querida Brigitte, aquí estoy de nuevo. Leyendo un texto de Hellinger, su carta mensual para octubre de su página web, sobre lo que causa el desorden en los sistemas -la exclusión- y la necesidad de reincluir al excluido, me he puesto a mirar de nuevo las fotos de mi familia en la pared, como en constelación. Y así he ido a parar la mirada en una foto de una galaxia donde he escrito los nombres de mi familia paterna, puesto que no tengo acceso a ellos ni a fotos suyas (exceptuando por fin la foto de mi difunto padre desde hace unos meses, junto a mi madre en la foto). Tras mirar la foto un buen rato, buscando, la verdad, a alguien, me ha surgido, en la periferia de la galaxia, un rostro, primero como enfadado, le he tomado en mi corazón, y entonces ha cambiado. Me he quedado mirando fascinada, primero sentí que me miraba a mí, y pronto hacia la ventana (que uso para la vida). Me recuerda la cara de un rabino. Desearía preguntarte, por favor, si lo ves oportuno, de quien sientes quizá que podría tratarse, y si estoy acertada en que por fín se me asoma un pariente paterno en esa pared (es que además le encuentro parecido con mi padre y mi abuelo). Muchísimas gracias como siempre por tu ayuda, tan tremenda.
De nuevo un rostro…
2 Comentarios
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María,
Hay más amor y grandeza en incluir a estos ancestros conforme te los van presentando, y tal y como te los presentan, sin buscar saber más.
Sólo diciéndoles: «Os veo, os amo, pertenecéis, soy vuestra descendiente.«
@Brigitte
Muchísimas gracias Brigitte. La verdad es que renunciar a saber me deja incluso un descanso. Gracias por tus sabias palabras. Qué bonito es todo esto.