Querida Brigitte:
En el ejercicio, al principio, sentí mucha rabia y odio hacia mi madre por su abandono de pequeña. Me acerqué con los dos puños apretados, mucho más el derecho y la golpeé como si quisiera destruirla, matarla…
Luego todo se disolvió al introducir a esa ancestra.
A los pocos días hice un ejercicio: mi hija (un papel con su nombre) y yo. Pues ella me increpa y me falta al respeto a causa de mi situación económica.
Sentí que entre ella y yo había alguien (me vino un aborto mío, hacia el que sentí lo mismo que hacia mi madre, golpeándole con los dos puños muy fuerte). Se lo presenté a mi hija como su hermano mayor y nos abrazamos los tres…
Gracias por todo
Un abrazo
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