Querida Brigitte:
A lo largo de mi vida he tenido una relación muy intensa con mi madre, en todos los sentidos.
Soy la 4º de 8 hermanos, la 1º hermana murió de cáncer hace unos 7 años y la 2º murió con 4 meses ( en casa se habló poco de ella…). Cuando yo era pequeña hasta los 8 o 10 años adoraba a mi madre, luego en la adolescencia y creo que casi siempre lo que deseaba es que mi madre me comprendiera. Ya en mi edad adulta he trabajado en mi autonomía y pensaba que querer a mi madre y conseguir su respeto era quererme a mi misma y no darle ningún tipo de preocupación. Poco a poco fui consiguiendo el objetivo, intentando madurar, sin culpar…. Ahora mi madre desde hace algunos años tiene Parkinson, yo participo en su cuidado… Mi angustia o culpabilidad o lo que sea reside en que no sé si la quiero como la debo de querer, si la acepto. No tengo necesidad de estar con ella, mi sentimiento es ambivalente entre la compasión, a veces cariño y la repulsa .
Tengo una hija enferma que intuyo le pasa lo mismo que a mi y pienso que si yo no me sano… como puedo ayudarla. Es posible que sea egoísta pero quiero más a mi hija que a mi madre y a lo mejor no hay una sin la otra.
Quiero saber salir de este círculo, necesito liberación para todas.
Te agradecería tu ayuda.
Un beso.
Madre
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Hola Carmen,
el adulto se autonomiza de sus padres; quiere decir que se vuelve independiente de ellos.
Esta independencia es necesaria para que ese adulto se entregue a sus propios hijos.
La frase para esto es:
Tú eres mi madre, y siempre lo serás.
Gracias por la vida que, junto con papá, me has dado. Os tomo a los dos exactamente como sois, y me alegro de ser vuestra hija.
Ahora soy madre como tú, y mi hija para mi es más importante que tú.
Me quiero como soy, hija imperfecta y madre imperfecta, hago lo que sé hacer, hago lo que conviene, hago lo que algo más grande tiene pensado para mi.