Tras el taller de este fin de semana sobre la ayuda profesional me están surgiendo infinidad de dudas y reflexiones.
En relación a la eficacia y la buena ayuda me planteo lo siguiente: En un programa como la super nanny mi impresión es que los padres no son respetados, que el peso de los problemas carga sobre los niños,cómo si ellos fueran los responsables de sus síntomas… sin embargo parece que es eficaz. En el sentido de que los niños modifican «lo molesto» y quizá algunos padres se colocan más en su sitio…
¿esto también forma parte de la buena ayuda y la eficacia? Muchas gracias

Y continuando con la cuestión anterior, cuando son los servicios sociales los que deciden actuar con una familia, a veces incluso dar sus hijos/as en adopción,… ¿cómo deberían obrar?
Un saludo.
Para que sea bueno para las familias como para los servicios sociales, la actitud es la misma: de adulto a adulto, al servicio de las familias, no por encima…
Y eso para el bien de los profesionales, porque el que no respeta a otro, en compensación, vivirá lo mismo, o sea que tendrá problemas, de cualquier tipo.
Hola Brigitte.
Con respecto a este tema me surgen más duda; el profesorado de las escuelas suele dar consejos a padres y madres sobre cómo ayudar a sus hijos/as; a veces son ellos los que van a la escuela a pedir consejo o ayuda; ¿cuál debería ser el papel del profesorado y de las consultoras u orientadoras?
Gracias.
Los profesionales de las escuelas están al servicio de los padres, no son padres de los padres sino que están a su servicio.
Gracias, gracias, gracias…
Lo intuía pero ahora que me lo confirmas me da una fuerza serena.
Respecto al programa Hermano Mayor también es lo mismo verdad???
Un beso fuerte
No conozco este programa…
Hola Cristina, este programa da miedo. Da miedo las consecuencias a medio o largo plazo tanto para la supernanny como para los padres y los hijos.
Aquí todos se sienten impotentes ante la figura de autoridad que lo desordena todo y juzga a todos sin un atisbo de compasión.
Los padres son tratados como niños incapaces, al mismo nivel que sus hijos.
Los hijos son incitados a juzgar a sus padres si hace falta, esto es lo más peligroso por el sentimiento de culpa que van a desarrollar y la necesidad de castigarse.
No cambian, se someten. Por lo que más adelante se rebelarán o enfermarán.