Querida Brigitte, desearía por favor consultarte sobre un tema. Resulta que siempre desde la adolescencia, en mis momentos difíciles, me desahogo escribiendo lo que siento, lo cual me ayuda bastante (a veces un poco como si al escribir entrase en constelación), y he ido guardando todos aquellos escritos como si fuesen un tesoro, una puerta hacia mí misma, como para recordar quien era yo en lo vivido, para no perder algo importante. El caso es que ahora, que ya no me identifico con esas reflexiones sobre el pasado en algunos casos (en algunos escritos hay mucho dolor, en otros mucha frustración, en otros veo como hacía de madre de mi madre, o de mi hermana, en otros enfado y frustración hacia mi marido… pero a la vez con algún rayo de luz, o de profundidad que aun me mueve cuando los leo…), bueno, me pregunto si el guardarlos es señal de algún desorden, algunos querría tirarlos, pero siento que podría arrepentirme. Al hacer el ejercicio de PNL de ordenar nuestra vida, coloqué mi adolescencia y mi juventud dentro de mi cabeza, en lo alto detrás a la derecha (y el resto de mi pasado más reciente y mi infancia detrás de mi a la izquierda). ¿Guardar estos textos es como guardar estos recuerdos ahí? Me estoy re educando para ponerlo todo a la izquierda tal como se indica en el ejercicio. De hecho, ya he sentido desde ayer que se ha liberado algo (estoy también soltando la vergüenza con los códigos curativos estos días). Muchas gracias por tu ayuda con esto Brigitte. Un abrazo.
P.D.: Me doy cuenta de pronto de lo bien que se ajusta la foto de la entrada de «rostro en techo», era algo así, como si entre mis líneas de vez en cuando surgieran las de ese protector…
Querida María,
El secreto para estar muy presente es despedirnos de todo lo que acaba de pasar, despedirse y asumir las consecuencias, con la vista siempre hacia delante.
Despedirse es aceptar que terminó para siempre y permitir que algo nuevo surja.
Despedirse es una autodisciplina exigente, que, por ejemplo, excluye la autocompasión o la fidelidad ciega.
un abrazo
@Brigitte
Muchísimas gracias por tu respuesta y la gran sabiduría de tus palabras. Desearía «dejar ir» aquellos escritos y las emociones del pasado que encierran con el máximo respeto (especialmente porque va a ser un poco duro), y desearía preguntarte por favor si quemarlos (como hacen en las hogueras en la noche de San Juan, pero en la chimenea de mi casa) es apropiado. Acabo de ponerme sobre un único anclaje para «quemar mis escritos del pasado», y pensé que iban hacia la vida, pero creo que no, que más que nada me daba información sobre ese pasado: dió dos vueltas lentamente (culpa…), siempre avanzando hacia la ventana (que uso para la vida), pero se quedó mirando mucho rato como a un rostro lejano pero gigantesco que lloraba un río de lágrimas, y ya por fín miró más allá de él, a la lejanía, a algo más grande, sintiéndose muy atraído por ello, y ahí ya lo dejé.
Siento que me ha hablado de la naturaleza de elegir el método de quemar (que hay culpa, pero el método va más allá…), ¿estoy por favor en lo cierto?
¿Es cierto que el fuego «purifica», que limpia, por ejemplo en el caso de un incendio, la culpa grave que hay detrás, o es una fábula? Muchas gracias por tu ayuda con esto, Brigitte. Un abrazo grande.
@maria
Todo lo que sientes constelando es lo correcto.
En cuanto a que el fuego purifica, depende de la intención. Si no hay intención, no hay purificación. Sólo hay destrucción.