Estimada Brigitte, llevaba varias semanas feliz de sentir cómo había tomado a mi madre y cómo me sentía en paz con ella, hasta que cometí el error de contarle sobre mis proyectos.
En el fondo, sé que esperaba una voz de aliento y apoyo (lo cual quizá fue infantil de mi parte) y todo lo que encontré de parte de ella fueron críticas y juicios con crueldad porque según ella y su forma de ver el mundo, lo que hago «no me dará nunca para vivir».
Quisiera que no me doliera pero no puedo ocultar que me dolió y mucho. Constantemente en mi vida he sentido que tengo su amor y su respeto en la medida en que cumpla sus expectativas y me mantenga en la carrera que inicialmente estudié. Ya que desde que decidí cambiar de rumbo y por fin hacer lo que me hace sentir realizada, soy para ella una fuente de vergüenza y frustración.
Sé que Bert Hellinger dice que la madre es quien apoya a la mujer, y que por otra parte dice que la madre no tiene que dar nada porque ya lo ha dado todo. Entonces mi pregunta es ¿Simplemente acepto que ella no puede apoyarme y renuncio completamente a ese anhelo? ¿Con aceptar que «ella es como es» obtengo ese apoyo aunque no me lo dé explícitamente? ¿Me doy yo sola ese apoyo que ella no puede darme? ¿Cómo lograr que no me duela cada vez que me descalifica o se burla de mis proyectos?
Por ahora, la estrategia que decidí adoptar es la de ponerme límites a mí y no compartirle sobre mis proyectos, pero me encantaría poderlo sanar de raíz. Muchas gracias Brigitte por leerme, por tu tiempo y por toda la transformación que traes al mundo con tu trabajo.
Hola Luisa,
piensa que tu madre también fue muy limitada por su propia madre, y no sabe hacer otra cosa que repetir, pensando que será lo mejor para tu futuro…
En efecto, sabes todo lo que te conviene hacer, para salir de la niña dependiente y llegar a la adulta autónoma y respetuosa.
Todo cambiará cuando tomes con gratitud a tu madre exactamente como es…
Muy cordialmente