Querida Brigitte, estos últimos días he llegado a darme cuenta, o a la conclusión, de que todo lo que necesito, que antes solía situar en el futuro (pareja, mejor economía, etc), es silencio interior, ya, paz interior. Nada más. Me siento en un estado de rendimiento en el que ya con alcanzar ese silencio me basta. Estoy durmiendo mal por las noches, y siento que hay una relación entre ese dormir y mi ansiada paz. Hice un movimiento ayer con estas cosas que son en verdad lo que más deseo: el dormir bien, el silencio interior, la paz interior, y también la alegría (hoy me he sentido muy alegre, por cierto, tras hacer ayer el ejercicio). Lo hice con papeles boca abajo, y al final quedaron, como en círculo, el silencio interior, frente a la vida con los brazos abiertos, la paz interior a su izquierda con los brazos abiertos, y yo a la izquierda de la paz interior también con los brazos abiertos (en la vida, pero orientada al pasado, aunque no mirando al pasado sino a la alegría, que estaba allí, más atrás de todo). En el centro de ese círculo «el dormir bien por las noches» giraba en el sentido de las agujas de reloj, sintiendose perdido, agotado, cerrando los ojos deseando dormir. Más al fondo, la alegría, que me miraba directamente, contenta, con los brazos abiertos, cogía de la mano a algo o alguien a su derecha (el pomo de la puerta de la calle). Al ponerme en eso que estaba a la derecha de la alegría, dándole la mano a su vez, eso me miraba a mí directamente, y a la vida, pero sobre todo a mí. Creo que planteé el ejercicio de una manera un poco rara tal vez.
Estoy estos días prestando atención a la cantidad de pensamientos que me invaden, y tratando de habitar más el silencio, aunque sea por segundos, tratando de apoyarme en los sentidos para salir de ahí, pintar los recuerdos de blanco… agradeciéndolos… Querría preguntarte por favor qué podría ser aquello a lo que daba la mano la alegría. También desearía proponer, si tiene sentido, dedicar tal vez un seminario al silencio interior… Gracias siempre por tu enorme generosidad Brigitte. Un abrazo grande.
Querida Brigitte, disculpa, esta entrada se ha quedado sin contestar. Espero constelar pronto mi dormir mal y agradecería mucho tu parecer. Gracias y un abrazo grande.
Deseo compartir, por si le viene bien a alguien, una visualización que me vino anoche que me funciona: me imagino «mi máquina pensante» por dentro, con sus ruedas dentadas y todo moviéndose, según pienso sin parar. Nada más empezar a observar la maquinaria, curiosamente me ocurre que empieza a moverse con lentitud, hasta que se para» y entonces resulta que puedo ya gozar de silencio interior.
Un abrazo a todos.