Buenas tardes Brigitte, me siento muy enfadada. Lo que más me enfada en el tema del control, me explico, a veces me pasa con mi madre, todos los días me siento obligada a llamarla y darle explicaciones de todo, porque al no hacerlo me siento culplable y me siento mala hija y mala persona. Pero la situación ha empeorado, hace una tres meses que me casé, y poco después de casarnos nos mudamos y cambiamos de trabajo, pasamos de estar bastante lejos de la familia a estar…viviendo con ellos…por las circunstacias….hasta que tengamos nuestra vivienda, nos encontramos viviendo con una tia, soltera de mi marido, y durante el mes de agosto además con sus padres…. y resulta que mis suegros, sobre todo mi suegra actua igual que mi madre, todos los dias llama o escribe a su hijo, para que le cuente todo lo que ha hecho.
Yo me siento muy enfadada y esta situación está afectando mi relación de pareja, ahora mismo hemos vuelto a discutir, ya que él opina que yo estoy sacando todo fuera de contexto, él dice que son nuestros padres y que es normal que llamen, preguten y quieran saber….yo me enfado aun más…. y me pregunto si es normal esa necesidad de saber todo y todos los días…
Me siento controlada y muy enfadada, porque siento que siempre tengo que estar dando explicaciones y justicaciones.
A veces con mi madre, he sido capaz de despues de algún enfado, tomarme un respiro y no llamarla algún día….pero ahora…ahora estoy desbordada…
Puedes recomedarme algún ejercicio que pueda hacer sola?
Sé, que detrás de un enfado tan grande hay un gran dolor, y lo siento, porque me desgarra y tengo ganas de llorar. Tambien siento que está relacionado con mi abuela paterno, mi abuelo (ya fallecido) abandonó a su familia y se fue de su lugar de origen, nadie hablar de él, murió sólo en una organización de Cáritas. Yo a escondidas de la familia siempre estuve buscándolo hasta que logré encontrarlo y fue a conocerlo, pero ya era muy mayor y estaba enfermo, falleció pocos días después.
Hoy cuando me he sentido atrapada en la familia, debido a este síntoma…me sentía unida a él, sentía una gran comprensión hacia sus decisiones.
Muchas gracias
Buenas tardes, realiacé los ejercicios:
— Ver a la madre desde el adulto: al hacer la visualización y mirar mi madre me dolía mucho el pecho y la espalda…sentía una gran tristeza y ganas de llorar.
La frase de «Mama, llevaré tu dolor, llevaré tu ira y tus miedos», me removió muchísimo, lo he sentido como un mandato grabado a fuego en mi ser.
Fui respirando y comencé a sentir alivio.
Luego he podido ver a mi padre y conectar con él, he sentido mucho cariño y ganas de abrazarlo.
Los veía a los dos, uno al lado del otro, no se miraban, pero me transmitián mucha fuerza.
Al decirles que «ahora os dejo con vuestra vida y yo me voy a mi vida» sentía permiso para estar bien y mirar mi vida y hacerme cargo de ella.
Horas después del ejercicio me doy cuenta que ya no me siento enfadada, que me encuentro tranquila y empiezo a percibir la realidad de forma diferente.
— Ver a los padres como unidad: al principio me costó un poco ver a mi madre, descubro que aun siento cierto enfado hacia ella, de pronto mirandola, respiro y tomo la decisión de verla, y siento como mi pecho se abre, y me inunda un sentimiento de comprensión, miro a su lado y consigo ver a mi padre, voy respirando y los miro con amor, ya no hay enfado, los dos juntos, los miro y me miran, me vuelvo más pequeña que ellos, y ahora sí que puedo verlos iguales entre ellos, y sentir su ternura y su amor.
Me arrodillo ante ellos, me dejo llevar por mi cuerpo y extiendo los brazos, siento una gran liberación, los miro y sólo siento amor y ganas de abrazarlos.
Sigo respirando y me levanto, para seguir mirándolos, pongo la intención de verlos como MIS PADRES, y lo digo, «Papá, mamá vosotros dos sois mis padres» y continúo mirándolos y siento como su fuerza se hace homogena, me siento tan dichosa y afortunada, me siento con fuerza y libertad, con seguridad, sobre todo me siento muy amada y aceptada.
Un día después de realizar los ejercicios:
Surge conversar con mi pareja, nos reconciliamos, conseguimos mirarnos y decir cada uno lo que siente y lo que necesita para estar mejor, terminamos abrazados.
Casi una semana después puedo contar que no me pesa la convivencia, que me siento fuerte y capaz de decir las cosas desde mi estado adulto, que me siento feliz y afortunada.
Muchas gracias Brigitte.
Me alegro mucho.
Hola Rocío,
vas a empezar con estos dos ejercicios:
-Ver a la madre desde el adulto.
– Ver a los padres como una unidad.
Después veremos…
Muy cordialmente