Según Hellinger y según explicas tú en los talleres, las víctimas tienden a convertirse en perpetradores desde el momento en que sienten ira contra su perpetrador. Y sueles decir que, desde ese momento, ambos son iguales. De hecho, una de las frases sanadoras que utilizamos es : «soy igual que tú», dicha por la víctima.
A mí me cuesta aceptar esto. Aunque el pensamiento crea la realidad, pienso que hay una gran diferencia entre desear matar a alguien, por poner un ejemplo claro, y hacerlo efectivamente. ¿Cómo puede ser que sólo por la intención nos igualemos con los perpetradores que han llegado al acto?
Muchas gracias como siempre por tu respuesta.

Las energías de perpetración han acompañado a nuestros sistemas familiares a través de nuestra historia, baste notar que somos descendientes de los sobrevivientes que mayoritariamente fueron perpetradores (las víctimas difícilmente pudieron llegar tan lejos).
Lo que ahora toca es poner a nuestro servicio esas energías de perpetración y por spbre todo ponerlas al servicio del cuidado y conservación de la vida
Hola Luis,
has podido observar en las constelaciones que transformando nuestra intención se transforma la realidad…
Cada uno asume la responsabilidad y las consecuencias de sus actos, sentimientos y pensamientos. A partir de ahí somos todos iguales.
un saludo