Querida Brigitte.
Llevo días dando vueltas a dos temas que pueden estar relacionados.
Por una parte, siempre me ha costado que alguien me sustituyera en el trabajo. En esta ocasión no ha habido más remedio, y el caso es que desde que he vuelto al trabajo, estoy obsesionada pensando en todo lo que la persona sustituta ha hecho mal o no ha hecho; intento agradecerle que haya ocupado mi lugar pero no puedo.
Por otra parte, hay un hombre que parece que está interesado en mí, pero yo no quiero nada con él; y en lugar de decírselo, estoy sintiéndome invadida, incluso con un poco de miedo.
¿Tienen los dos temas algo que ver con que no me gusta que invadan mi espacio sin mi permiso? ¿con que otro ocupe mi lugar? ¿cómo puedo trabajar estos dos temas?
Muchas gracias, Brigitte.
Respuesta de Brigitte
En el primer caso, te gustaría poder demostrarte que eres insustituible y en el segundo tu deseo te da miedo.
Con la persona que te ha sustituido, puedes hacerlo de esta manera: tú enfrente de ella, y sigues los movimientos hasta que la puedas ver de igual a igual.
Con él mejor que hagas «desenredar un conflicto».
Muy cordialmente